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miércoles, 2 de agosto de 2017

" Y... POR QUE NO (14)"



#yporqueno

                                                         "Y... POR QUE NO (14)"

                                                                          14

Era Bea, y las pintas que traía eran salvajemente tentadoras. Muy llamativa. Se preguntaba hasta donde sería capaz de llegar esta mujer. El pelo de ella era muy largo hasta la cintura y esas dos trenzas que se había hecho le quedaban muy sensuales, aparte de la falda de colegiala y esa camisa blanca que dejaba ver el canalillo de sus pechos. Iba totalmente disfrazada, pero provocadora. El miembro de Pablo se puso firme al instante, no quería que se notase, pues no era buen momento y se había prometido poner tierra de por medio con esta situación. Así que intentó no levantarse y fingir que tenía más trabajo del que estaba haciendo. En cambio Bea, no se daba por aludida a ese desinterés mostrado por él. Sabía cómo funcionaba aquello y el trabajo que había hoy. Le echó una sonrisa para advertirle que sabía que estaba mintiendo. Se propuso que esa noche sería otra vez suyo. Se pasó detrás del mostrador y aunque él le dijo unas cuantas veces que hiciese el favor de marcharse que no debían hacer nada allí, ella siguió…

 Le dio la vuelta a la silla, pudiendo comprobar la erección de su miembro. Sabiéndose deseada se le subieron las ganas y la autoestima. Lo cogió de la mano, se lo llevó dentro al despacho, Pablo no opuso resistencia, su obsesión por el sexo le podía más que el sentido común a veces. Una vez dentro le hizo sentarse en la silla. Ella se puso a unos pasos delante de él y comenzó su striptess personalizado. Dejándolo con la boca abierta y la poya a punto de reventar. Ya lo tenía donde ella quería, así que una vez desnuda se puso de rodillas entre sus piernas. Desabrochándole los pantalones y sacándole la verga con caricias ardientes. Puso mucho énfasis en chupársela y una vez la tuvo dura se sentó encima de él, y empezó a moverse. Pablo no cabía de placer y la agarró por las caderas moviéndola a su antojo. Estaban disfrutando de lo lindo.

Blanca se quedó un rato en la puerta del hotel, pues no sabía si era buena idea el entrar a verle, ya que estaba trabajando y no quería provocarle problemas. Pensó en fumarse un cigarro y pensárselo mejor. No llevaba ni tres caladas y no pudo más, su deseo por él podía más que su miedo. Así que se armó de valor y entro a la recepción. El no ver a nadie en el mostrador le resultó extraño, así que se acercó un poco más. Pudo escuchar los gemidos que procedían de detrás de la puerta. No sabía si apretar el llamador o irse. Pues le había entrado la duda de que al final, resultase que no estuviese él esa noche. 

Continuará...

© Geraldine Lumière.

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