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lunes, 31 de julio de 2017

" Y... POR QUE NO (12)"



     #yporqueno

                                                      " Y... POR QUE NO (12)"


                                                                           12

Menos mal que era un cliente. Aunque no sabía cuánto rato llevaba fuera esperando y eso no era bueno. Si quería conseguir ese puesto de dirección, no debería tener estos deslices. Pablo intentó disimular todo lo que pudo, pues en la cara del cliente se reflejaba que algo había escuchado, aunque no se sabía cuánto. Le registró y le dio la llave de su habitación, ya que se notaba que iba de viaje e hizo una pequeña parada a descansar. Cuando se fue el caballero, entró de nuevo en el despacho. Bea apenas se  había vestido, se entiende que quería seguir. Pero él no estaba por la labor. Así que le pidió que se vistiese y se fuese, ya que sería lo mejor para los dos. A ella no le sentó muy bien ese rechazo, y con muy mala cara se marchó. Es de suponer que por su cabeza no pasaban buenas ideas, seguro que eso que acababa de suceder no se lo iba a perdonar. Pablo al ver su cara pudo intuir algo, aunque no la veía capaz de hacer algo en su contra, no bajaba la guardia. Sabía que debería poner un plan en marcha para que Bea no influyera ni en su trabajo, ni en este momento que comenzaba a vivir con Blanca.

Llegó el sábado y Blanca se dispuso a terminar las compras, pues la cena con sus amigas la tenía esa misma noche. Así que se apresuró y fue a comprar lo que era el tema de comida, pues la bebida ya la adquirió el martes. De camino a la carnicería del barrio, conectó su móvil y enseguida recibió un mensaje de texto, era de Pablo que nada más salir del trabajo y antes de irse a casa le mando uno. Para preguntarle cómo estaba y que deseaba volverse a ver con ella, a parte comunicarle que ese fin de semana le tocaba el turno de noche en la recepción y que intentaría verla por la mañana aunque solo fuese para un café. Ella le contestó que sería difícil pues ese sábado tenía cena e iba liada con las compras y el domingo, era de suponer que estaría agotada de la noche anterior, pues con sus amigas nunca se sabía...

Él se estaba dando una ducha para despejarse a parte de quitarse el olor a la colonia de Bea, y así poder ir a tomar ese café con Blanca y verla de nuevo. Se estaba volviendo una necesidad como el respirar. Secándose le sonó el móvil, era la respuesta a su mensaje. Su miembro despertó ante la idea de volver a verla esa mañana, pero al leerlo se quedó parado. Supongo que no se esperaba ese texto. Intentó ver el lado positivo de la situación, así descansaría y el lunes la tendría de nuevo entre sus brazos. Se tomó un buen desayuno y se metió en la cama, sin parar de darle vueltas a lo sucedido con su compañera de trabajo. Se preguntaba por qué ese cambio tan brusco de repente y que hacer para que no le trajese problemas.
 
Llegó la noche y Blanca ya tenía casi todo preparado para el festín. Su amiga Sandra, había dejado al niño con su madre antes de hora y se fue a echarle una mano con todo. No es que fuesen muchas, pero le gustaba tener todo a pedir de boca. La velada comenzó muy bien, fue una cena donde no faltaron las risas y alguna que otra confesión entre ellas. Como no, las más veteranas aportando consejos de todas clases. Después de dos cubatas en la casa, decidieron salir a tomarse por lo menos dos más y bailar. Y ahí que salieron todas con ganas de guerra y a comerse el mundo.

Seguimos...

© Gerldine Lumière

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