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martes, 25 de julio de 2017

" Y... PORQUE NO (9)"



      #yporqueno 

                                                      "Y... PORQUE NO (9)"

                                                                        9

Después de ducharse, se tumbaron en la cama y se fumaron otro cigarro. Blanca abrió el mini bar y saco dos refrescos, necesitaban hidratarse. Casi se había quedado dormida cuando sintió algo duro entre las piernas… era  Pablo, quería una última juagada antes de irse cada uno por un lado. No sabía lo que le pasaba con ella, pero la deseaba a todas horas y necesitaba poseerla fuese de la forma que fuese. A Blanca, le pasaba un tanto de lo mismo sentía una atracción y deseo muy fuerte por él. A su lado siempre estaba mojada y preparada para echar los polvos que hiciesen falta. Nunca hasta entonces le había pasado con ningún otro hombre. Esta vez él se lo hizo muy suave y tierno, dejando con ello una huella más profunda si cabe en su alma y en la de él sin pensarlo.

Después de esas horas de pasión se vistieron casi sin hablar, pero sin dejar de mirarse. Seguían deseándose y se notaba que no querían que la noche acabase ahí. Por alguna razón, el saber que tenían que irse cada uno por un lado les dejaba la moral por los suelos. Llegó el momento de subir de nuevo al ascensor y en esa vez fue Blanca quien se lanzó a los brazos de Pablo, rodeando su cuello con los brazos y devorándole la boca con pasión y deseo. Él la abrazo con fuerza por la cintura y la sostuvo en alto pegada a su cuerpo, en esa posición ella pudo apreciar la erección que estaba provocando con sus actos. Tantas ganas por tenerle de nuevo dentro le hacían que le costase respirar. Él tuvo que parar, pues ya le costaba controlar sus ganas de hacérselo allí mismo. Menos mal que el ascensor hizo su parada en el momento oportuno, cortándoles ese ardiente deseo. Rápidamente se colocaron bien la ropa y salieron como si nada, cogidos de la mano.
 
Ya estaban a unos metros del hotel  y cerca del coche de Pablo que se ofreció a llevarla a casa. Pues a esas horas de la madrugada no iba a permitir que se fuese sola en el metro. Ella dudaba si era buena idea montar en el coche o no después de todo lo sucedido hacía apenas unos minutos. Aun así accedió a subir. Le indico la dirección de su casa, tardaron media hora en llegar. Aparco justo delante de la puerta del edificio, cuando paro el motor a Blanca se le calentó más la sangre, pero sabía que allí no debían hacer nada, ya que a esas horas, dos vecinos salían muy temprano al trabajo. Aun así se dieron un beso de despedida que fue lo peor que pudieron hacer dadas las circunstancias…

Continuará...

© Geraldine Lumière

lunes, 24 de julio de 2017

"Y... PORQUE NO (8)"



     #yporqueno

                                                           "Y... PORQUE NO" 

                                                                           8

Sus cuerpos chocaban salpicando el fluido que los dos producían por la excitación. Blanca estaba gozando como nunca y Pablo aguantaba como podía las aganas de correrse, quería que ella tuviese otro antes que él. Y lo consiguió. De hecho la corrida de ella fue tan intensa, que en esa posición la succión de sus paredes vaginales, eran más fuertes y la presión que ejercían sobre su pene hizo que se fueran casi al mismo tiempo. Cayendo exhaustos y abrazados, se besaron de nuevo y se tumbaron uno al lado del otro hasta recuperar el aliento. Se fumaron un cigarro y de ahí se fueron a la ducha, donde se enjabonaron mutuamente. Sacando el deseo por poseerse de nuevo…

Conforme caía el agua por los cuerpos, sus manos guiaban las gotas de agua a través de las caricias. Ella se agacho, y empezó a acariciar el escroto, con la otra mano agarro bien el tronco y le fue dando movimiento, mientras su boca lamía el glande. La cara de Pablo era un poema de placer, sus manos acariciaron la media melena, mientras ya la tenía toda dentro de su boca. Le cogió la cabeza y le marco la velocidad, hasta que ella le paro…Ella quería ser quien le diera placer, tenía la necesidad de llevar en ese momento el control del juego. Pablo no pudo más que aceptar, pues la verdad que sabía muy bien cómo hacerlo. Cada succión que le daba le proporcionaba oleadas de placer intenso. Cuando Blanca subió el ritmo, él no pudo más y la levantó poniéndola de cara a la pared de la ducha. Le hizo inclinarse un poco, una vez la tuvo en la posición que quería le abrió las piernas levantándole una un poco. El pene lo restregó por su sexo y se lo introdujo de golpe. Ella no sabía como sujetarse pues la pared resbalaba por el agua y las embestidas de Pablo eran tremendas. A la octava penetración, la saco y empezó a abrir sus carrillos del culo, cuando Blanca noto la punta hizo fuerza para retirarse pues nunca lo había hecho por ahí. Él se percató y se lo pregunto para salir de dudas. Aun así le pregunto de nuevo si quería probarlo, que estaba dispuesto a ser suave y hacerle el menor daño posible. Ella accedió, así que con dos dedos recogió todo el flujo que su vulva soltaba, y lo puso en la entrada del ano. Primero metió un dedo y luego dos, sin dejar de acariciarle el clítoris. Necesitaba que se mantuviese excitada y lo consiguió.

Puso de nuevo la punta de su pene en la entrada del culo y lo fue introduciendo poco a poco, ella le indicaba como lo iba tolerando. Cuando se quiso dar cuenta Blanca lo tenía todo dentro, aparte que él se lo dijo. Lo tuvo un ratito dentro con ligeros movimientos sin dejar de masturbarla. Cuando la sintió lo bastante dilatada empezó a sacarla y meterla. Pablo no sabía si iba a aguantar mucho por la presión que le ofrecía el interior del culo, la excitación era máxima. Con una mano sujetaba la cadera de ella y con la otra, aumento el ritmo de masturbación metiéndole dos dedos en el sexo. Para Blanca esta nueva experiencia estaba siendo espectacular se sentía doblemente penetrada y era un cumulo de sensaciones que le hacían que su cuerpo deseara más aunque le doliese un poco la penetración anal. Tardo nada en irse y esas contracciones las noto él en su pene, yéndose en décimas de segundo. Pablo no cabía de gozo, esta mujer lo estaba sacando loco. Hasta ahora no había probado hembra semejante a ella. Le proporcionaba un placer indescriptible, tanto con su cuerpo… como con su mente. 

Continuará...

© Geraldine Lumière

viernes, 21 de julio de 2017

"Y... PORUE NO (7)"



 #yporqueno

                                                              "Y... PORQUE NO"  

                                                                            7

Llegaron al hotel más cercano que había… En ningún momento le dejó pagar nada a Blanca, aunque sabía que este extra, le iba a causar llegar muy mal a fin de mes, pues su sueldo no era muy boyante. Pero no podía permitir dejar pasar todo lo que le estaba sucediendo. No desistía en conseguir el puesto que era para él. Ella esa noche se dejó agasajar, pero era de las personas que le  gustaban los gastos a medias. Se sentían pletóricos cuando estaban juntos y no les importaba el que acabasen de conocerse, se dejaban llevar por la pasión. Y… porque no.

Pidió la última planta que era de fumadores, pues los dos compartían también ese vicio. En cuanto se cerraron las puertas del ascensor, Pablo le pego la espalda a los espejos del mismo y comenzó a acariciarle el sexo, pues no llevaba el tanga puesto. La besaba apasionadamente para que los gemidos que le arrancaba fueran solo suyos. Ella no paraba de acariciar su poya por encima de la tela del pantalón, percibiendo como aumentaba de tamaño, eso la ponía más cachonda y él lo notaba en su mano que ya estaba empapada de su fluido. Pararon al mismo tiempo que el ascensor llegaba a la séptima planta, pero al comprobar que no había nadie por los pasillos siguieron con sus respectivas provocaciones hasta llegar a la habitación. Donde nada más entrar el juego tomo otro nivel intenso y de un deseo irrefrenable por ambos. La ropa volaba y caía al suelo, sus manos apenas se veían de lo rápido que se acariciaban como si no hubiese  mañana. Sus bocas apenas llegaron a separarse, sus lenguas descubrían cada rincón de cada boca y succionando los labios para saborear mejor ese placer que produce besar. La tumbó en la cama y le dejo casi sin aliento. Se separó de ella pidiéndole que se quedara quieta. Se fue a sus pantalones y cogió su cinturón, se dirigió de nuevo a la cama y le junto las muñecas y se las ató. Atando el otro extremo al cabecero. Le puso la funda de la almohada como antifaz en sus ojos, le abrió más las piernas pidiéndole que no los cerrara si quería disfrutar… Y así lo hizo. La mente de Blanca iba a cien por hora, pues todo era nuevo para ella. No sabía lo que iba a suceder pero confiaba en él sin saber porque. Esa sensación le atraía.
Posó sus labios sobre el sexo de ella, lamiendo y succionando su clítoris, estirándolo apenas con los dientes. Luego bajo su lengua para introducirla y la follo con ella mientras su mano no dejaba de acariciar ese botón del placer, sacándole el segundo orgasmo de la noche. A Blanca no le daba tiempo a asimilar todo lo que estaba sintiendo. Cuando acabo de correrse le soltó las manos y destapó los ojos, dándole un beso y al mismo tiempo se dieron la vuelta quedando él abajo y ella arriba. Le dijo… —Ahora quiero que seas tú quien me folle a mí y me saques más loco si cabe por ti. Con una sonrisa se introdujo su pene dentro de ella soltando los dos un gemido al mismo tiempo. Comenzó a mover sus caderas en círculos hasta que se inclinó hacia delante para poder besarle mientras sacaba e introducía el pene en su oquedad. Sus movimientos fueron en aumento siendo más bruscas las caídas que ella dejaba sobre él…

Continuará..

©Geraldine Lumière




jueves, 20 de julio de 2017

" Y... PORQUE NO (6)"



      #porqueno

                                                                "Y... PORQUE NO"  


                                                                              6

Pablo pidió la reserva de la mesa que más apartada estaba, situada de manera que ellos podrían ver a todos… Pero no todos a ellos, solamente, una mesa que disponía de esa misma intimidad. La cubría un mantel largo idóneo para el juego que él buscaba probar con ella. La adornaba una lámpara parecida a un candelabro pequeño que les daba una tenue luz, la justa para comer y verse sus caras, acrecentando la sensualidad. El camarero les acompaño hasta su reserva y les pregunto por la bebida que iban a tomar. Blanca le miró para decirle que eligiera él el vino. Se decantó por un tinto… Un Ribera del Duero Reserva 2012 ya que llevaban pensado cenar un buen solomillo de buey. El chico no tardó en llevarles la botella y los entrantes que ya estaban pedidos. Una vez se hubo marchado le pidió a ella que si quería  preguntarle algo de su vida lo hiciese… Y así lo hizo proponiéndole ella lo mismo a él. La cena transcurrió entre confesiones, risas y caricias de manos que subían la temperatura entre ellos.

A la altura del postre, era más que evidente que el deseo flotaba y denso entre los dos. Ella le rozo con la punta de su zapato la parte interna del muslo, el gesto de él lo dijo todo, su media sonrisa presagiaba el inicio del juego que el buscaba. Le cogió el pie y acaricio su tobillo acariciando con la yema de los dedos desde el talón hacia arriba, consiguiendo que ella se mordiese el labio inferior. Ese gesto le encanto y le pregunto si quería jugar esa noche, a lo que ella meneo su cabeza afirmativamente pues las palabras no le salían. Le soltó el pie suavemente y seguidamente le pidió que se quitase el tanga y se lo guardase en el bolso. A Blanca se le paró la saliva por tal petición, aun así no lo dudo y comenzó la partida. Pablo llamo al camarero y le pidió un postre para compartir. Se levantó y se sentó al lado de ella, comenzó acariciando su muñeca y fue ascendiendo hasta el hombro donde deposito un beso. Bajó de nuevo haciendo lo mismo y deposito un beso en la cara interna de su mano. El pulso de ella era un remolino y el de él un huracán. Intentaban controlar ese deseo sin dejar de provocarlo. Cosa que resultaba un tanto difícil por la atracción que existía entre ambos.

Sostuvo la mano de Blanca y la llevo a su paquete, donde la cremallera ya estaba abierta. No dudó en sacarla, acariciarla y apretarla suavemente. Él paso su mano desde la rodilla hacia arriba levantado su vestido para así llegar hasta su sexo que ahora estaba abierto para su disfrute. Comenzó acariciando sus labios hasta llegar a su oquedad, ahí paró porque llegaba el chico con el plato del postre. Sin quitar ninguno de los dos la mano de donde la tenían,  miraron al camarero y le dieron las gracias. Con la mano libre cogieron cada uno su cucharilla, y se fueron dando el postre mutuamente. En cada cucharada ella la lamia provocándolo y él introducía un poco más los dedos. A ninguno de los dos se les debía notar lo que estaba sucediendo, cosa que a Blanca le costaba… Gesticuló más de lo pactado así que ahora le tocaba dar un paso más… Ese paso consistía en masturbarle a él, y así lo hizo. A Pablo le costaba contenerse y en un arrebato la cogió y sin parar ella de tocarle, él le comió la boca para ahogar los gemidos de la corrida que le venía en esos momentos. Blanca de verle gozar y sentir ese nerviosismo de que los pudiesen pillar se había corrido sin llegar a tocarse… Ese juego le estaba gustando más de lo que ella imaginaba…
 
Fueron al baño por separado pues ese restaurante era más concurrido, se asearon, él pago la cuenta y salieron sin demora hacia un hotel. Necesitaban terminar lo que habían comenzado…Pablo no había conocido a ninguna chica que respondiese como ella a sus estímulos y Blanca a ningún hombre que le sacase ese lado salvaje que desconocía de ella misma.

Continuará...

© Geraldine Lumière




" Y... PORQUE NO (5)"



        #yporqueno

                                                         " Y... porque no "

                                                                        5

Sus mentes volaban a aquel momento, reviviéndolo una y otra vez. Aquella noche a ella no le hizo falta leer, en su cabeza ya habían bastantes escenas para no aburrirse y sacar conclusiones, pues casi todo lo sucedido había sido nuevo. Para él la ducha de ese día fue muy placentera, ya sabía cómo era su cuerpo, como respondía y por lo poco que quedó en su boca al besarla, que sabor tenía su interior. Eso le ocasionaba un gran problema… Y era que la deseaba mucho más si cabe, quería poseerla de todas las formas posibles y hacerla gozar como nunca ningún hombre se lo hubiese hecho hasta el momento. Se atraían mucho, aunque a los dos les resultaba extraño ya que acababan de conocerse pero…y…porque no.

Llegó el jueves y allí estaban Blanca y Sandra, con su café matutino y las caladas profundas a sus respectivos cigarros. Ella le estaba contando su encuentro del martes, su amiga no perdía detalle. Pero cuando empezó a contarle lo del miércoles los ojos de ella se abrieron más de asombro, no se la imaginaba en esa situación aunque le gustaba que por una vez hubiese disfrutado de los placeres que nos brinda las casualidades. Cuando estaba llegando a la parte final alguien se acercó a la mesa con un, buenos días, como presentación. Era Pablo y llegaba puntual a la cita. En la cara de ella se dibujó una sonrisa y en la de Sandra, entre una sonrisa y asombro. Blanca enseguida se lo presentó a su amiga, sería la única manera de que reaccionara y se le quitara esa cara de lela que se le había quedado.
La conversación esa mañana fue amena para los tres, pues para ellos dos era un reencuentro agradable y deseoso. Para Sandra era disfrutar y recrear las vistas a cada minuto que pasaba. Llego la hora de marcharse cada uno a su trabajo, él hizo algo de tiempo a ver si se iba su amiga pues quería hablar con ella a solas  y quedar esta noche, ya que salía antes de su turno. Viendo que no se iba carraspeo un poco y Blanca al percatarse la separó aparte y le giño un ojo como señal de que le contaría luego y le dio dos besos para despedirse. Si no lo hacía así, no se iría nunca ya que se quedó prendada de él. Una vez se quedaron solos le pregunto si esa noche tenía algún plan y si podía invitarla a cenar. No dudo ni un segundo en responder que si, deseaba conocer y probar más de ese sexo adictivo que le había proporcionado. Después de concretar la hora y el lugar se despidieron.

Ya eran las nueve y media, Pablo estaba ya en la puerta del restaurante no quería entrar hasta que no llegase ella. Se acaba de encender el cigarro cuando apareció Blanca con un vestido corto y ajustado sin tirantes, dejando sus hombros al aire, la calada se le paró y le dio la tos. Estaba impresionante y su pelo suelto, le daba un aire más sexi. Sin dudarlo tiró el cigarro al suelo y después de pisarlo fue a recibirla con un beso apasionado, esa mujer le volvía loco. A ella le empezaron a sudar las manos, era verle y se ponía cardiaca, tenía que reconocer que ese hombre le ponía mucho. Una vez se recompusieron de ese beso, entraron al local. Una sabrosa y excitante cena les esperaba dentro.

Continuará...

© Geraldine Lumière